Esta mañana he recibido un mail de José María Alsina que adjuntaba la siguiente carta del Cardenal Rouco, ¡qué majo Rouco!, y qué majísimo Alsina, claro.
El hecho de que el Papa (¿se puede ser más majo que el Eusebio? Sí, se puede ser Benedicto XVI) consagrara en la JMJ a todos los jóvenes del mundo al Corazón de Jesús es la pera limonera.
Para entender la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, os recomiendo que curioseéis esta página: http://www.orlandis.org/
Poco a poco os iré explicando cositas.
No sólo nos consagramos cada uno a su Corazón, sino que el Papa nos confía a “todos los jóvenes del mundo” al Sagrado Corazón de Jesús. En los jóvenes del presente se encuentra la esperanza del futuro de la Iglesia y de la humanidad. Con esta consagración, los jóvenes, expresamos con el Papa que “sin Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Que sólo Él puede liberar el mundo del mal y hacer crecer el Reino de la Justicia, la paz y el Amor al que todos aspiramos” (Mensaje JMJ). Unidos en un “sólo Corazón”, pedimos con toda la Iglesia, “Ven Señor Jesús”, ayúdanos a los jóvenes del Tercer Milenio a ser artífices de la Civilización del Amor que se construye “cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz” (Mensaje JMJ).
Para entender la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, os recomiendo que curioseéis esta página: http://www.orlandis.org/
Poco a poco os iré explicando cositas.

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